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Es preciso llevar algún caos dentro de sí para poder engendrar estrellas danzarinas. Nietzsche.

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No hay más realidad que la que tenemos dentro. Por eso la mayoría de los seres humanos viven tan irrealmente; porque cree que las imágenes exteriores son la realidad y no permiten a su propio mundo interior manifestarse. Se puede ser muy feliz así, desde luego. Pero cuando se conoce lo otro, ya no se puede elegir el camino de la mayoría. Hermann Hesse.

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Todo lo que se hace por amor, se hace más allá del bien y del mal. Friedrich Nietzsche

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Y...ella tiene el mundo en sus manos...

martes, 30 de diciembre de 2014

La violeta de la muerte se torna azul en sus labios de amatista


Hay un pájaro azul en mi corazón
que quiere salir
pero soy duro con él,
le digo quédate ahí dentro, no voy
a permitir que nadie
te vea.

Hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero yo le echo whisky encima y me trago
el humo de los cigarrillos,
y las putas y los camareros
y los dependientes de ultramarinos
nunca se dan cuenta
de que esté ahí dentro.

Hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy duro con él,
le digo quédate ahí abajo, ¿es que quieres
hacerme un lío?
¿es que quieres joder
mis obras?
¿es que quieres que se hundan las ventas de mis libros
en Europa?


Hay un pájaro azul en mi corazón
que quiere salir
pero soy demasiado listo, sólo le dejo salir
a veces por la noche
cuando todo el mundo duerme.
le digo ya sé que estás ahí,
no te pongas
triste.

Luego lo vuelvo a introducir,
y él canta un poquito
ahí dentro, no le he dejado
morir del todo
y dormimos juntos
así
con nuestro
pacto secreto
y es tan tierno como
para hacer llorar
a un hombre, pero yo no
lloro,
¿lloras tú?


Nota.
Dicen que el alcohol mata microbios,  pero no neuronas.
Eso creo.  Bucowski sabía muy bien lo que se traía entre manos,  hay algo en las bebidas alcohólicas que despierta neuronas. Tal vez sea eso… Un amigo me comentaba que con un par de copas le llovían adjetivos que le ayudaban a desarrollar conceptos.
Y… sinceramente, creo que Bucowski no se emborrachaba. Tal vez Chinaski, sí. Pero él, Henry Charles Bucowski, sólo se “achispaba”…
Eso creo.


Feliz Año Nuevo 2015.

lunes, 22 de diciembre de 2014

La seducción de los objetos


Adeo anima hominis quoesita máxime placere
Plinio

Esas plumas y esas pieles, esas perlas y esos corales, fruto de pescas y cacerías mortales nos dan todos esos suspiros ante su belleza. Y ni pensamos en las crueldades de donde proceden su suavidad y su belleza.

Y el mar azul de una alfombra de sedosos matices, minuciosas maravillas del arte japonés. Las miniaturas y estatuillas que desde el interior de sus vitrinas nos clavan sus miradas coloreadas e inmortales.

Y obras más altas cuelgan de las paredes que llenan de vida y hacen soñar, en la necesaria mezcla de Escuelas y el anacronismo igualatorio del Arte. Muertos y vivos, primitivos y contemporáneos; Velázquez, Murillo, Goya con Herbert Boeckl y Alexandre Konoldt, o Picasso y Dalí, por nombrar algunos de los más populares.

Y ella tiene la impresión de sentirse allí, no como un ser que contempla, sino como un objeto más. Entonces le surge un deseo de unirse más íntimamente a esos objetos cuya alma le parece ahora más cercana que la de sus congéneres. “No hay cosecha en la que no sangren las amapolas, como gotas de sangre humana que volviesen a florecer fuera de la tierra”. Es en ella en quien de verdad sangran los pesares. Pero no es todavía el declive y no concibe aún la grandeza de la renuncia… y se lamenta de no saber ya esperar, sin saber aún recordar.

Y afuera, en la calle, se ofrecen otros cuadros, más grises, más reales y más vivientes… la calle a la que se asoma está llena de trampas mortales, hombres con su botella de vino dentro de una bolsa de plástico, guantes con dedos y uñas guateados de nieve helada, bufandas raídas que lo mismo sirven para tapar un roto que un descosido, envuelven el aire y el humo lúgubre y lunático. Caminan juntas la madre y la madrastra, el padre afligido junto al desalmado que sólo engendra para más tarde dar muerte. ¿Acaso no es exactamente ese mundo heterogéneo la imagen de la Vida?

Y suspira ante tanta incongruencia…
Y no comprende los silencios que bajan del cielo…
Y parpadea alejando oscuridad
Y oye la sirena a lo lejos…
Y unas voces difusas que
Galopan hacia ella pidiendo espacio:

¡Por favor, apártense, dejen paso…!


Felices Fiestas  a todos.


jueves, 11 de diciembre de 2014

La modelo y el artista


Ella es… la modelo del artista, se muestra de las mil maneras que él la desea… débil o fuerte,  dulce o irritada,  sabia o inculta, tonta o inteligente…

Ella muestra el encanto de su belleza pero también refleja la mente del que la plasma en esa definición de querer mostrar lo que el artista quiere mostrar. La modelo es el artefacto, el artista es la mente prodigiosa para fijar el reflejo de un matiz y la singularidad de un contorno que sin embargo no se deleita con ello nada más que de paso y en la medida en que eso es útil para lo que pretende demostrar. Y aunque en apariencia parezca algo frívolo, quizás, sea una página viva para darnos un toque filosófico que persigue una demostración. Las conclusiones siempre nuevas y a menudo profundas a las que llega, si no parecen notables a las mentes superficiales es porque en lugar de expresarlas de forma abstracta, las intenta dar con una apariencia plástica y estimulante.

martes, 2 de diciembre de 2014

…y qué decir del talento…


A veces por inercia, o por vagancia, o por no querer pararse a pensar, tiramos de clichés y nos quedamos tan anchos. Por ejemplo, se dice que para llegar a hacer algo con talento, algo prodigioso o con arte hay que estar algo zumbado. Decía Almudena Grandes que siempre que habla de estas cuestiones con su marido -el gran poeta  Luis  García Montero- sobre la poesía, el poeta le comenta que… el primer verso lo da Dios, la inspiración viene del cielo, el carisma, o como queramos llamarlo. Al margen de la cordura o sensatez que posea el artista, el talento se encuentra sin buscarlo.  Con tan sólo una palabra de inicio ya se puede escribir una tesis, o quizás… dejar un poema para la historia.

  Pero todo eso a mi modo de ver es una opinión, y es cuestionable, faltaría mas. Incluso aunque te caiga del cielo alguna palabra de las que nos hubieran impresionado más. Se dice también que la locura es un ingrediente esencial para hacer arte. Un punto, una chispa de locura se suele decir. Y su competencia llega a bastantes ámbitos .Hay por supuesto artista de la palabra como ya es sabido, que han pronunciado o escrito palabras cuya profundidad se disimula por la costumbre y que no nos producen, a priori,  ese vértigo de haber captado la gracia original. Tenemos mil ejemplos de pintores, de músicos, escultores… Pero quizás ese rayo de locura sea como la sal; una pizca es suficiente; un exceso estropea la obra. Porque un Bernini seguro que ha utilizado, además de su talento, su ingenio para saber gestionar sus razonamientos lógicos. O el genial Mozart, para acompasar de manera armónica todo lo que le llegaba de su loca cabeza. Así el que escribe, por muy grandes aires de  dignidad evangélica  de la que confíe, es saber separar el buen grano de la paja… Eso creo.

Tejiendo palabras…

Hay artistas que se asoman a un precipicio para buscarlas, en el mar de las drogas, en el aire del alcohol… y hasta pueden descubrir esa palabra a sus pies… como una flor al borde del abismo. Es un espectáculo ver como acarician algunos las palabras, y cómo las toman, las poseen, cómo las saborean, cómo paladean ese sabor especial a veces sutil, a veces demasiado fuerte… que las realzan, que las repiten, que las gritan, que las cantan… que las utilizan como tema para mil variaciones, opacas o deslumbrantes.  Improvisadas a veces con una riqueza que asombra a la imaginación, y turba los esfuerzos de la memoria para retenerlas. Y todas esas cualidades que se tienen que dar en la escritura, como el encanto, la elocuencia, el ingenio para realizar ideas… buscando a las Musas, llamándolas para que busquen ellas una fórmula nueva por decirlo de alguna manera, hechas de majestuosa gracia y de inflamable ingenio.
También lo creo.



jueves, 27 de noviembre de 2014

La codicia


No hace la codicia que suceda lo que queremos,
ni el temor que no suceda lo que recelamos.
Francisco de Quevedo

Hasta la fecha había engañado a todo el mundo. Últimamente llevaba una vida muy  activa, sobre todo viajando… Nunca había dado un palo al agua. Pero ahora había creído encontrar lo que necesitaba: el camino hacia una vida regalada y llena de placeres.

Se miró en el espejo y sonrió al ver su propia imagen reflejada en el cristal. Era, sin duda, un hombre afortunado, pensó mientras se ajustaba al cuello una elegante corbata y se contemplaba con la arrogancia de un dios del Olimpo. Comenzaba para él una nueva vida. Por fin, había conseguido llegar donde quería; otro escalón hacia la riqueza y el bienestar: ser eurodiputado. En su partido era muy respetado, se habían tragado la píldora que él les había hecho tomar. Ahora tenía treinta y seis años, medía un metro ochenta. Su cuerpo estaba esculpido como el de un atleta, su rostro podía ser el rostro de cualquier modelo masculino. Y creía poseer una inteligencia privilegiada. En su juventud, cuando siendo todavía estudiante formuló sus revolucionarias teorías sobre los saltos cuánticos del tiempo. Había caído en sus manos un libro. “El mundo y sus demonios” de Carl Sagan. Era en aquellos tiempos en que su anhelo sólo era su ansia de poseer cosas no materiales, como el saber; su codicia por la sabiduría, era más que un pecado una virtud.

Por su atractivo físico tuvo la oportunidad de hacer un pequeño anuncio para la publicidad de su partido. Fue un éxito y su ego se hinchó  de una manera tan exponencial que desde su propio partido empezó a ser envidiado. Además pudo darle unas buenas mordidas al saco sin (con) fondo-s  destinado a protocolos y gastos de representación. Fue entonces, cuando en un almuerzo de trabajo conoció a Susana. Una chica guapísima hija de un banquero de renombre. La propuso matrimonio alegando que se había enamorado perdidamente. Y francamente lo que más le atrajo de ella era, no ya la intuición, si no la certeza de que estaba forrada. Ahora llevaban cinco años casados. Tampoco es que Susana le amara profundamente, pero aceptó.  Y se casaron por comodidad, por la costumbre que impera en este país de que los solteros son sospechosos de algo.

--Tú sabes, Narciso, que mi hija es una mujer adorable, y no me importaría lo más mínimo que desarrollases un deseo vehemente y exagerado de poseer riquezas y bienes materiales. Quiero que te pongas al día en las cotizaciones bursátiles, que disfrutes como yo de las exageradas ganancias de las eléctricas. De momento ya estoy tirando de los hilos… para que cuando dejes la política entres en esos grupos de consejeros de administración. Tendrás a tus disposición tarjetas opacas que podrás usar con total impunidad. Podrás viajar a donde quieras, enseñar el mundo a Susanita para que disfrute contigo de la vida.
--Sí, papá, ya sabes que soy un alumno avispado. No te defraudaré.

Y Narciso empezó a traspasar sus redes morales, fue cayendo en el pozo del egoísmo y sintió como una pasión criminal lo embargaba. Llegó un momento que sintió como si una sangre nueva  corriera por sus venas que lo enardecía… Se sentía ya un hombre tocado por la poderosa ambición de la codicia…

--Jajajajaja ¡Cómo disfruto siendo codicioso! 
Y si dicen que esto es malo ¡Me gusta ser malo!
¡Jajajaja! ¡Jajajaja! ¡Jajajaja!

Y ríe y ríe con una risa que ya no parece la suya, sino la del peor de los malvados. Y disfruta tanto que hasta se le caen las babas…

La música de su móvil suena de pronto y le devuelve bruscamente a su realidad.
--Cari, que no te olvides, que hoy te toca a ti ir a recoger al niño al colegio.
--Claro, claro, no me olvido. Claro que no. Tranqui, cariño.

Su vida cotidiana es así, tan monótona y con muchas dificultades para llegar a fin de mes. Susana y él son buenas personas, trabajadoras y honradas. Pero él… de vez en cuando sueña con ser malo, ansía ser codicioso, quiere vivir como todos esos políticos corruptos a quien parece que nadie puede meterles mano,  a esos que se burlan de todo y ni los jueces se atreven con ellos. Quiere vivir en la abundancia caiga quien caiga. Pero claro, él es harina de otro costal…


viernes, 21 de noviembre de 2014

El Inquisidor General


Los hermanos
Karamazov:

--¿Tú has escrito un poema?
--No-dijo Iván riendo-, pues no he compuesto jamás dos versos en toda mi vida. Pero he soñado con ese poema y me acuerdo de él. Serás mi primer lector, es decir, oyente. ¿Por  qué no aprovechar tu presencia? ¿Quieres?
--Soy todo oídos.
--Mi poema se intitula “El Inquisidor General”, es absurdo, pero quiero dártelo a conocer:

La acción se desarrolla en España, en la Sevilla del siglo XV, al día siguiente de un auto de fe en que habían sido quemados más de cien herejes. Es la época más terrible de la Inquisición, cuando cada día llameaban las hogueras en el país para mayor gloria de Dios, y cuando

En ingentes autos de fe
Quemaban a los terribles herejes.

…y de pronto, el Señor aparece entre el pueblo de una manera suave, como si quisiera pasar inadvertido, y el pueblo sin embargo lo reconoce, corre hacia Él atraído por una fuerza irresistible, el pueblo se agolpa a su lado y lo sigue silencioso…

Un viejo ciego desde su infancia, exclama entre la muchedumbre:

“¡Señor, cúrame y te veré!”Caen unas escamas de sus ojos, y el ciego ve. El pueblo vierte lágrimas de alegría y besa la tierra que pisa. 
De pronto Él se detiene ante el atrio de la catedral de Sevilla en el momento en que llevan un pequeño féretro blanco en el que descansa una niña de siete años.

--¡Él resucitará a la niña!-clama la muchedumbre a la madre llorosa.
El sacerdote que iba delante del ataúd mira perplejo y frunce el entrecejo.
Él contempla a la niña con lástima, y su boca exclama dulcemente una vez más: “Tálitha kumi”, y la jovencita  se levanta, se sienta y mira a su alrededor. La muchedumbre turbada grita y llora.

En aquel momento pasa por la plaza el cardenal inquisidor general. Es un viejo casi nonagenario, con el rostro enjuto y los ojos hundidos en los que aún brilla una chispa… sus  lúgubres auxiliares y la  guardia del Santo Oficio le siguen a una respetuosa distancia. Se detiene ante la muchedumbre y observa desde lejos. Lo ha visto todo, y su rostro se ha ensombrecido, sus ojos brillan con un resplandor siniestro… Le señala con el dedo y ordena a los guardias que lo detengan. El prisionero es conducido al sombrío y viejo edificio del Santo Oficio donde se le encierra en una estrecha celda abovedada. 
Llega la noche y el Gran Inquisidor llega a los calabozos, franquea la puerta y exclama:
“¿Eres tú, Tú?”
Y a continuación le dice:
“¿Para qué has venido a estorbarnos?”
Y amenaza a Cristo con la hoguera en la que deberá pagar el atrevimiento por haber vuelto…
Después le abre la puerta y el preso sale…
“¡Vete y no vengas más!”
“¡No vuelvas por aquí!”…Nunca, nunca…

******

Esta joya se puede leer completa en el libro V de “Los hermanos Karamazov” Que también narra las tentaciones del Diablo a Cristo, y cómo éste las rechaza… y no parece que siga el mismo ejemplo la Santa Iglesia Católica  Romana y Apostólica… Ya entonces, con aquel Santo Oficio, claramente se ve quien es su dios…
“¿A qué, pues,  venir a entorpecer nuestra obra? ¿Por qué guardas silencio, observándome  con Tu penetrante y tierna mirada? Prefiero que te enfades, no quiero tu amor, porque no te amo . ¿Para qué disimular? ¿Para qué voy a ocultarte nuestro secreto? Quizás quieras oírlo de mi boca. Helo aquí: Hace mucho tiempo que no estamos contigo, sino con él. Hace justamente ocho siglos que recibimos de él ese don que tú rechazaste cuando él te mostró todos los reinos de la tierra. Nosotros aceptamos Roma y la espada del Cesar, y nos declaramos los únicos reyes de la tierra (…) El viejo quisiera que le dijese algo, aunque fueran palabras amargas y terribles. De pronto el prisionero se acerca  al nonagenario y besa sus labios  exangües. Esa es toda su respuesta. El viejo se estremece: “Vete y no vuelvas más…¡Nunca más!” Y le deja marchar  en las tinieblas de la ciudad.”


domingo, 16 de noviembre de 2014

Las emociones… en el recuerdo


El recuerdo  de las emociones puede ser la percepción  de un viaje al paraíso. Aquella vez, aquel primer amor, (que en realidad sólo era una atracción física),  aquellos ojos azules color verde esmeralda… un ademán en las manos, un juego torpe de miradas… el amago de un beso… Ese “primer beso de amor”  sólo resulta gozoso en la nostalgia. Cuando quiero recordarlo descubro que cuanto más me quiero contar la verdad, más mienten mis palabras. Y mucho peor aún, me escucho utilizando los mismos clichés obsoletos que usan los demás.

Y por otro lado, ese vacío presentido entre lo que hemos sentido y nuestra habilidad para contarlo me sume en la perplejidad de no recordar con total nitidez aquello sentido. Aquél  primer “te quiero” que fueron las palabras más mágicas. Ahora cuando las escucho, a veces, me parecen las palabras más inadecuadas, como una necesidad para salir del paso. Algo que parece lo correcto para darle una legitimidad de valor. Como una representación teatral; como una actuación inevitable. Actuamos, no porque mintamos sino porque no tenemos elección. A veces la vida nos pone en esa tesitura.
Y creo además, y lo creo sinceramente, que cada momento de nuestra vida es una representación teatral. Incluso en nuestros momentos más íntimos, somos nuestro público; de al menos una persona: nosotros mismos.

La mayor parte del tiempo no sabemos quienes somos. Pero nos queda la posibilidad de poder actuar, incluso podemos dar “autenticidad” a nuestras actuaciones. Pero, ¿autenticidad con respecto a qué? ¿a mi verdadero yo interior? ¿a los otros? ¿autenticidad ante lo que siento o deseo? Puede que estas preguntas sólo sean retórica, lo cual ni siquiera sean necesarias para conocer la verdad, pero pueden ser útiles para aclarar algo mis ideas.

Y lo que trato de decir es que… cada vez que intento escudriñar en mi pasado, sobre todo si es en el pasado amoroso, no encuentro, no ya cenizas, sino humo. Distorsionamos los recuerdos, los vestimos de verdades: nuestras verdades, porque todo recuerdo del pasado es un cuento inventado.


martes, 11 de noviembre de 2014

Vida de mi vida…


Hay dos únicos modos de vivir: hacia fuera y hacia dentro. Hacia  fuera tu felicidad es extrínseca y depende del pronóstico del tiempo. Hacia  dentro tu equipaje puede ser muy ligero  y tener bastarte con muy poco… o algo muy grande; tanto como tú quieras. Sobra decir que la gente verdaderamente inteligente rodea el problema comportándose como si hubiera muchos modos de vivir, o mezclándolos y alternándolos  a su antojo. La gente inteligente crea ficciones útiles y se atrinchera en ellas. Porque eso y no otra cosa ha de ser la inteligencia: una ficción al servicio de la vida.

sábado, 1 de noviembre de 2014

Me resultan divertidas tus ojeras, Ariadna


Valorando al hombre en su esencia.

Nada es bello; sólo el hombre lo es: toda la estética se basa en esta ingenuidad. Esta es su primera verdad. Veamos ahora cual es la segunda: nada es feo, excepto el hombre cuando degenera; así queda delimitado el ámbito del juicio estético. En términos fisiológicos, todo lo feo debilita y entristece al hombre. Le recuerda la decadencia, el peligro y la impotencia.

Ante lo feo el hombre pierde energía. Podemos medir su efecto con un dinamómetro. Por lo general, cuando el hombre se siente deprimido, es porque olfatea la proximidad de algo “feo”. Su sensación de poder, su voluntad de poder, su valentía y su orgullo disminuyen a la vista de lo feo, y aumenta por tanto, a la vista de lo bello…

En ambos casos sacamos una conclusión: las premisas  de ésta se encuentran acumuladas en grado sumo en el instinto. Se concibe lo feo con un indicio y un síntoma de degeneración, aunque sea en un grado mínimo, nos induce a que lo juzguemos “feo”.

Todo signo de corrupción, de putrefacción, aunque se encuentre tan atenuado que sólo sea un símbolo, provoca idéntica reacción: la valoración de “feo”. Y así, aunque apenas lo percibamos, aparece una especie de odio: ¿qué se odia en este caso? No hay duda; se odia “la decadencia del ser humano”. Y se odia partiendo del instinto más arraigado de la especie… en el que hay estremecimiento, previsión, profundidad, mirada a lo lejos… no hay un odio más justificado que éste.

sábado, 25 de octubre de 2014

Glosolalia, Xenoglosia…


Las palabras a veces crean frases inconexas, otras veces frases vacías y otras, vergonzantes. Hay frases mudas y huérfanas de gestos. Y se pueden pronunciar sin ademanes o con aspavientos.

Cuando no hay argumentos las palabras se pueden adornar de gran aparato ceremonial. También bajando el tono con astucia hasta el murmullo para luego elevarlo hasta que estalle como un trueno.
Las palabras usadas con maestría pueden ser como polvos mágicos que se esparcen entre la concurrencia… cadencias bien usadas con oportunos silencios.
Técnicas todas éstas para despertar a un auditorio pasivo.
Y una vez que se termina el discurso lo que se comenta es lo bien que domina la oratoria el conferenciante. Y ahí se queda todo.

Pero…

Si las palabras se pronuncian como si fueran dirigidas al corazón de un juez inflexible, empedernido. Si se pronuncian como el reo de muerte que pide justicia al tribunal… entonces de lo que se trata es de llegar al corazón de los oyentes y hacer que el propio corazón del discursante afluya a su boca… y se abandone al lenguaje… para tomar de sus labios frases como si fueran pájaros echándolos a volar, palabras autenticas que salen con alas y se despliegan sobre los oyentes y los conducen en peregrinación hacia un santuario buscando un milagro… verdades de todos que arranquen las vendas de los ojos para vernos las caras y hablar todos en un mismo lenguaje…

Y…

Tal vez lo que nos falte sea poesía en la política, ya que, economía, finanzas, el fondo monetario, sean conceptos ininteligibles para el hombre del pueblo. Porque si dos ladrones más dos ladrones son cuatro ladrones…
¿Para qué buscar las cinco patas al gato?


domingo, 19 de octubre de 2014

Nunca me he cuestionado si las monjas están capacitadas para la educación de las niñas



Más de una vez me pusieron mirando a la pared… y yo ante tal humillación lloraba de rabia.. y parecía como si a Sor Amalia eso la encantara.  No nos dejaban hablar entre nosotras, y como yo tenía la manía de hacer constantemente preguntas… aunque las hiciera al aire, la monja siempre estaba al acecho para pillarme. Por último me puso al final del todo, en un pupitre a mi sola, sin la compañía de ninguna niña…

Casi todo el tiempo estaba distraída, miraba a la ventana, en los días grises me gustaba contemplar cómo resbalaba la lluvia por los cristales…“mierda de monja”, pensé, pero lo debí decir en voz alta porque Sor Amalia se levantó de la mesa, vino hacia mi blandiendo una regla con la que se daba golpecitos en su mano izquierda. Yo al ver el castigo que se me venía encima apreté los puños con todas mis fuerzas y empecé a llorar a mares…

Un día cuando terminó la clase, me dijo que esperara un poco hasta que ella volviera…¡no volvió y me dejó encerrada! Mi abuela harta ya de esperar y preocupada fue a hablar con Sor Amalia y, simplemente la monja se disculpó diciendo que se le había ido el santo al cielo… Mi abuela por supuesto  que quiso armar una buena; “remover Roma con Santiago“… Pero con la iglesia habíamos topado. Así que ya no volvimos más a ese colegio.
Esto es sólo un botón de muestra de lo que me pasó a mi y a otras niñas, porque Sor Amalia tenía un puntito de sadismo y utilizaba a las niñas…

Yo tenía una amiga, Marta, que era más amiga que las demás (todas las niñas teníamos una amiga del alma) y los atardeceres de verano tumbadas en la playa nos dedicábamos a pronunciar palabras; aquellas que las monjas no nos dejaban decir:

--¿Y pene? ¿qué es pene?
--Pues creo que es falo
--Ah, sí, falo, que es eso que algunas estatuas antiguas tiene como un palo muy grande
--Que no, tonta, que es por donde mean los hombres..
--Ah, vale, ya sé, es eso que el jardinero del cole llama chorra.
--Carajo… ajajá..
--Cipote.
--Cola.
--Minga.
--Nabo.
--Órgano.
--Paquete.
--Picha.
--Pijo.
--Pilila.
--Pinga.
--Pito.
--Polla.
--Rabo.
--Verga.

--¡Shh!…Marta ¡Qué estamos en pecado mortal!
--¿Sí? Pues que se jodan las monjas.


domingo, 12 de octubre de 2014

Alegato a la mentira


“Todo el mundo es una escena
Sobre la cual los hombres y mujeres
Son pequeños actores que vienen y van.
Un hombre ha de hacer muchos papeles en la vida”
Shakespeare, en la pieza
“Como gustéis”

Creo que muchos de los que andamos por aquí merodeando es porque nos gusta leer… sentimos esa curiosidad, a veces malsana, de ver cual es la última ocurrencia. Pero también a algunos les gusta leer algo más serio, como por ejemplo, libros. Dicho así parece muy rimbombante, porque en realidad de lo que somos amantes es de contar historias inventadas… y algunas veces hasta contamos nuestra propia historia.

Pero dicho esto, y poniéndonos un poco más serios, muchos de nosotros tenemos una debilidad: amamos a los creadores de historias, a los de verdad: a los que a semejanza de Dios nos van contando historias increíbles, historias que nos emocionan, que nos acarician la piel, que nos pellizcan el alma y, nos humedecen los ojos con sus imitaciones a la vida; con sus tragedias griegas al estilo moderno. Los escritores son como Dios, que ven más de lo que observan… o se erigen en el Olimpo de los dioses, que aún es mejor…

Sobre el blanco nevado de la nada van creando coreografías negras, bailes de letras, saltos y brincos de palabras. Igual que el Gran Hacedor, disfrutan al hacerlo y quieren compartirlo. Gastan su talento y son capaces de dejarse la piel. No les importa morir porque saben que resucitarán en su obra.

Nosotros, los que estamos aquí, disfrutamos con la lectura, porque a través de ella indagamos en otras vidas… decimos esto es increíble, esto no puede ser verdad, esto es de película…¡La vida es cine! Y sólo el que es capaz de comprender eso, es el que está más cerca de la verdad.

Pero en resumidas cuentas ¿qué más da que todo aquello que es mentira lo aceptemos como verdad? Y…¿Quién puede estar en posesión de la verdad? ¿De verdad, de verdad que no está nuestra vida rodeada  de pura mentira? ¿No son estas las preguntas que nos salen al paso, parándonos los pies, zarandeándonos, agarrándonos por las solapas? Todos estamos alejados de la Verdad. Y los que se ponen el marchamo de autenticidad; esos presuntos auténticos… los que aseguran que ellos nunca mienten.. já, já… a mi esos me dan risa.

Nacemos entre mentiras. Estamos aquí porque un Dios todopoderoso insufló vida a un muñequito de barro… y a mi me trajo la cigüeña …aunque si es cierto que vine de París. Pero nada es lo que parece. Somos pura contradicción. Y en medio de esa ambigüedad, creemos en cualquier cosa… desde que la mujer vino de la costilla de Adán, hasta que nos han sacado de la chistera del Gran Prestidigitador…¡Hágase el Hombre, Voilá! O como dijo aquél  personaje Shaquespeariano: “Estamos tejidos de idéntica tela que los sueños y nuestra corta vida se cierra con un sueño…” O como lo dijo Nietzsche: “Quien escala las más elevadas montañas se ríe de todas las tragedias de la escena o de la vida”.

Leemos para soñar, para reír, para llorar… incluso, leemos para aprender. Sí; uno termina intentándolo… escribir dicen que es un arte…  lo dijo aquel gran artista: “imitando se aprende; no es plagiar, sólo es intentar iluminar las ideas desde otro ángulo de enfoque; crear una luz que las trasforme… con arte”: “El secreto de la creatividad es saber cómo ocultar tus fuentes”: Albert Einstein. Y el gran Pablo Picasso aún fue más lejos: “Los buenos artistas copian, los grandes roban”…Y no olvidemos al genial Charles Chaplin que aún haciendo una versión propia, fue acusado por plagiar en “Luces de la ciudad” el cuplé “La Violetera”.Y es que como reza un proverbio: “No hay nada nuevo bajo el sol”. Todo lo que se te pueda ocurrir ya estaba ahí antes. Sólo necesita un nuevo ángulo de foco. 

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Busqué la ciencia, y me enseñó el vacío.
Logré el amor, y conquisté el hastío. 
¡Quién de su pecho desterrar pudiera, 
la duda, nuestra eterna compañera!. 
¿Qué es preciso tener en la existencia? 
Fuerza en el alma y paz en la conciencia. 
No tengáis duda alguna: 
felicidad suprema no hay ninguna. 
Aunque tú por modestia no lo creas, 
las flores en tu sien parecen feas. 

Te pintaré en un cantar 
la rueda de la existencia: 
Pecar, hacer penitencia 
y, luego, vuelta a empezar. 
En este mundo traidor, 
nada es verdad, ni mentira, 
Todo es según el color 
del cristal con que se mira. 

Ramón de Campoamor


lunes, 6 de octubre de 2014

Instinto… amor



¿El amor es humano?
¿En el instinto protector de una madre hay amor?
¿Dios es amor?

Dice Pablo a los corintios:

"Aunque hable las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, no soy más que una campana que toca o unos palillos que resuenan, si no tengo amor no soy nada...El amor no es egoísta, no se irrita, no toma en cuenta el mal."

¿Es Dios la encarnación del amor?
¿Nos da oportunidades sin fin?
¿Cuántas oportunidades le dio a Adán en el Paraíso?

Más tarde, la Escritura, nos insta a perdonar hasta siete veces. Después llegó Jesús. Aquel hombre de Nazaret, y nos dijo que eso no era suficiente; que había que perdonar, no siete veces, sino setenta veces siete.

¿Es pues, el amor, una gran obra humana?
¿Un sentimiento de los humanos que crece hacia Dios?



lunes, 29 de septiembre de 2014

Sus globos oculares rotan hacia el interior para escanear el cerebro


Secuencias
Y
Con
Secuencias

Poniendo los puntos sobre las ies.
“Golpear” es en la vieja jerga teatral “ver”.

Las flores recolectadas por Ofelia; mandrágoras y orquídeas… lo cual era inquietante… pues este comportamiento alarmaba aquel entorno suyo tan puritano. Algo para volverse loca…

Orqui…(prefijo) algo que hace referencia al órgano reproductor  del hombre indicando semejanza. Flores zigomorfas que cuando maduran aparecen invertidas con respecto a su posición original, pues su eje ha dado un giro de 180º grados. (Orquídeas).

Mandrágoras. Eran como un afrodisíaco potente y estimulante sexual, así como amuleto para la buena suerte en los asuntos de amor.

Génesis 30:16
Y cuando Jacob vino del campo por la tarde, Lea salió a su encuentro y le dijo: Debes llegarte a mí, porque ciertamente te he alquilado por las mandrágoras de mi hijo (que había encontrado en el campo). Y él durmió con ella aquella noche.

Cantar de los Cantares 7:13
Las mandrágoras han exhalado su fragancia, y a nuestras puertas hay toda clase de frutas escogidas, tanto nuevas como añejas, que he guardado, amado mío, para ti.

(A veces descubrir es más útil que inventar…)


domingo, 21 de septiembre de 2014

Prefiero discutir contigo que hacer el amor con otro


Cuando pienso en todas esas vidas de ficción, en todas esas comedias denominadas románticas, todos esos líos, enredos y circunstancias… todas esas trifulcas… pienso que todo eso es peccata minuta comparándolo con esto nuestro. Y los dos sabemos que nuestra relación siempre está pendiente de un hilo porque estoy un poco loca… y más loca cuando tú me pones… y mis promesas no tienen ningún valor debido a mi volubilidad. Me aburren las relaciones serenas, tranquilas. Y lo sabes perfectamente. Eso de que no ocurra nada fuera del guión… esas cosas tan previsibles… como cuando estás viendo una película y en una escena determinada adivinas el diálogo casi al pie de la letra… sí, ríete, sabes que eso nos pasa muchas veces, y todo es tan previsible…

…y todo se puede parar ¡todo! ¿todo?

…y es entonces cuando te das cuenta de que hay que improvisar…. Y es cuando te pido que reacciones porque sabes lo que quiero: quiero que todo sea distinto… y que tengas el valor de llevarme de la mano por vericuetos inexplorados donde el deseo humano es una esencia ambivalente, deseo amoroso y deseo homicida, ambos inconscientes y prohibidos… y  que seas el dueño de nuestro pequeño universo… y que todo lo llenes con palabras fuertes, duras, metáforas obscenas; delirios que queden colgados de la voz de los ecos… poesía puntual elaborada para estos casos, para volar lejos de nuestro mundo cotidiano, asesinando a la razón, mordiendo laberintos de sangre… enardecidos, acalorados, ardiendo en la lujuria y cada beso tuyo es un insulto abriendo cicatrices en la piel… y me insultas y me tratas como a una perra en celo… y  yo trato de ponerme a la altura con gilipolleces…y tú me reprendes porque lo esperas todo de mi… y entonces me pides algo más elaborado, más creativo, no te vale que te diga: “Haz que el mundo explote entre mis piernas. Mátame (plagio)” y sacas tus armas de guerra y me envuelves con palabras guturales convertidas en gemidos; sonidos estremecedores que me destrozan viva en esa enajenación transitoria, sin sentir ninguna culpa ya que eso es un atenuante y, entonces nos cegamos con esa luz oscura fuera del tiempo y de todo… llegando al maravilloso preludio de un ¡Grandísimo polvo de reconciliación…!…¡GRANDÍSIMO!


lunes, 15 de septiembre de 2014

Secretos y mentiras



La única herramienta que tenemos para llegar a profundizar en nuestra mente inconsciente es nuestra mente consciente. Para algunos estudiosos como Freud y Jung, les sirvió como punto de partida para tirar adelante por ese camino y tratar de comprender qué  se oculta en esa parte oscura de nosotros. Y pronto comprendieron el obstáculo auténtico y sutil, incluso traicionero, ya que nuestro lado consciente no quiere saber nada del otro lado: el inconsciente. Nuestro único aliado esconde un interés personal. La mente consciente está tan comprometida en la relación con la identidad que puede pretender que nada más exista.

Quizás, interiormente, todos ocultemos a una Penélope, como la que bajaba a escondidas cada noche para deshacer  lo que había tejido durante el día, manteniendo así el tapiz inacabado. La reina de Homero siempre devolvió con seguridad su trabajo al punto de partida, a “casa” para no tener que comprometerse nunca con sus pretendientes.

Pero ¿por qué ese afán de mantenernos en la oscuridad? ¡Qué alarmante es que podamos tener secretos de nosotros mismos! Quizás esto explique por qué preferimos condenar a alguien como un absoluto mentiroso antes de comprobar que cree en la mentira que ha defendido. Y lo más complicado de todo esto es que dentro de nosotros tenemos a un saboteador escondido ¿un saboteador escondido del inconsciente? Suena poco creíble, porque un saboteador externo sucede a menudo, pero… sabotearnos a nosotros mismos… Somos expertos en no querer saber, la mayoría de las veces cerramos los ojos ante las evidencias; ojos que no quieren ver corazón tranquilo.. Y en nuestros párpados desatentos se cuelgan sueños cargados de significados, sugerentes, que nos hacen conocer los suburbios escondidos de nuestra alma, ese submundo que no queremos conocer ni deseamos ver cuando estamos despiertos...



martes, 9 de septiembre de 2014

Suspendida en el firmamento, el cielo mismo…



Me gustas más cuando te sueño ...
entonces hago de ti lo que quiero.

Juan Rulfo.


miércoles, 3 de septiembre de 2014

…en la playa


Me dirigí  hacia la orilla para que el suave oleaje acariciara mis piernas. Cuando el agua me llegó a la cintura me paré, no diré que en seco porque eso sería imposible estando en el mar casi desnuda, así que me zambullí a gusto. El agua estaba deliciosa. Salí hacia la arena de la playa. Apenas se podía contemplar su belleza porque ésta estaba tapada por un mar de personas de toda calaña: hombres con aspecto de oso, niños balbucientes, mujeres añejas… Y algunas jovencitas todo piernas, muy monas pero sin terminar de hacer. Y en el punto de mira corpulentos y depilados vigilantes de playa.

Y entonces…

Me puse a pensar el la belleza.
Ah, La belleza ¡Que cuestión más enojosa! ¿Por qué unos sí y otros no? Si la creación entera no es sino un entresijo de palabras ocultas ¿cuál es el mensaje de la belleza? ¿Cuál el símbolo de su pacto? ¿Es sólo vestigio melancólico de una edad de oro o perteneció al reparto universal? En aquel tiempo todo era bello, nada fue hermoso…

¿Acaso una promesa? ¿El anuncio de que en una era venidera la fealdad y la deformidad quedarán proscritas? Una era de armonía y gozo, olvido y reposo, tras tantos siglos de lasitud… o tal vez simplemente una distribución al azar, escapada de la mano divina…

Volví a tumbarme en la arena, y me puse a pensar en Heráclito durante un rato. Mis labios se movieron recitando de memoria:
“La misma cosa es vida y muerte, sueño y vigilia, juventud y vejez: mutuas metamorfosis…”




jueves, 28 de agosto de 2014

Memento…


Siempre que me dices esas cosas… esos sonetos tan bien escritos… esa capacidad tuya para transportarme al séptimo cielo… me dejas anonadada… es una mezcla de… es una mezcla de… es una mezcla de… ¡el todo y la nada…! suben desde los ancestros de mis entrañas todo los efluvios hasta  cosquillear mi pituitaria… es una mezcla tan extraña… que siento toda la levedad de mi ser… y todo es perfecto; conjugar las sensaciones más cotidianas con las más inesperadas… y comprobar que un cielo en un infierno cabe… todo está como tiene  que ser… hasta todos los puntos suspensivos… para que nada  esté fuera de contexto…



lunes, 11 de agosto de 2014

Redada a las neuronas…


Las mato callando…

Decía Nietzsche que: “No es la intensidad , sino la duración de un gran sentimiento lo que hace  al hombre superior”

Y yo les digo que…

La duración conspira contra la intensidad.


lunes, 4 de agosto de 2014

Comprando apariencias


Recientemente se ha destapado una trama de falsificaciones de títulos académicos. Comentaban los medios de comunicación y daban los datos y los precios de los lotes de productos que la trama vendía. Esta  operación  policial ha dejado 600 detenidos y casi mil imputados.

M.C. F. Un exprofesor de instituto, ideario y jefe de la trama, habría confeccionado un código secreto para anotar los encargos de sus clientes. Según la investigación, vendía la «ristra de chorizos» –los títulos universitarios– a 2.500 euros, las «galletas Fontaneda» –diplomas de COU, FP o Bachiller– desde 600 a 1.500; la «caja de leche Puleva» –Educación Secundaria– a 1.200; y el «queso García Baquero» –Graduado Escolar y Primaria– también a 1.200.

Por su “supermercado” habrían pasado un millar de personas, de las que se ha conseguido localizar a 809.

La reflexión que ahora queda es qué pasa por la cabeza de algunas personas para adornarse con  méritos falsos. En el mejor de los casos puede que algunos compraran los títulos para engordar  los curriculums, y así conseguir puestos más relevantes en el mercado de trabajo. Otros quizás, los compraban para decorar las paredes de  despachos de dudosas empresas. Y como se puede imaginar, nadie está dispuesto a confesar que  alguna vez  falseó los datos o compró algún título.

Por otro lado, tampoco es necesario comprar títulos. Siempre que sean para adornarse con plumas de pavo real. Uno mismo  se los puede agenciar con más o menos talento. En el mundo virtual, de Internet, en las redes sociales, blogs,  y de Blogger y etc. es posible que no todas las identidades sean reales. Es este un mundo muy propicio a la farsa. Pero a mi la duda que me queda es saber a quien engañan con eso, porque todo engaño tiene un objetivo, un fin. Querer ser otro distinto en las redes es engañarse uno mismo, más tarde o más temprano uno tendrá que enfrentarse con la realidad, A no ser que vivan en un sueño permanente de imposibles…

(Dedico este post a uno de aquí)


lunes, 28 de julio de 2014

…esa autocensura…


Anoche estuve soñando…
Anoche estuve soñando… dormida.
Y en ese sueño  visualicé cosas horribles. Seguro que todo eso se anidaba en mi subconsciente y afloró en mis sueños. Y como en los sueños uno va por libre… no quise actuar sobre esas emociones; no quise decirles “no”.

Puede que esos sueños tan extraños sean como una evasión, como una defensa programada para que esos conflictos no dañen nuestra mente. Esa ambivalencia  de odiar el dolor y a la vez provocarlo… así que inevitablemente intentamos controlar lo que sentimos.

Sin embargo, es agotador seguir diciendo “no” en nuestra realidad, y simulamos que estamos a salvo de ciertas emociones embarazosas. Nos convencemos de que esos pensamientos e impulsos no existen en nuestro interior. Pero son parte de nosotros. Así que nos convertimos en policías de nuestras imaginaciones a todas horas.

Pero siempre podemos mentir, en primera instancia a nosotros mismos, y creernos que nuestras mentiras son verdad. Y  así nos convertimos en una autoridad; pensamos que podemos arrestar a esos sentimientos que no nos gustan, porque hipotéticamente podrían conducirnos al crimen. Así que metemos en prisión a esos pensamientos que abren una brecha en nuestra paz. Aparentemente todo queda bien organizado. Pero esos “malos” pensamientos van para largo y creen que nunca habrá juicio.. Y no se admite el hábeas corpus, sólo la detención permanente sin cargos.

Ocasionalmente reflota la frustración y los prisioneros se rebelan. Pero la policía, una vez más, reprime la insurrección con ferocidad. Encierra a los pensamientos amotinados en celdas más estrechas y dobla los sedantes…

Ahora ya no hay escapatoria, así que te olvidas del asunto y  vas a tus  aconteceres cotidianos, amortiguando en lo posible tus inquietudes. Procurando disfrutar de lo que la vida te ofrece. Tratando de llevarla de la manera más normal. Te relajas y tratas de disfrutar del aquí y ahora. Te pones al día en los estrenos cinematográficos, conciertos, lecturas afines y representaciones teatrales… 

Pero… 

De vez en cuando vuelven a atacarte los fantasmas… cuando vas al cine o al teatro y  ves a otros sintiendo en esas representaciones magistrales lo que tú no te atreves a admitir que  sientes… y ves como esas celdas se abren y se airean… entonces es como si nos despertaran a bofetadas…

Morir, dormir;
Dormir, tal vez soñar… Sí, ahí está el obstáculo.



lunes, 14 de julio de 2014

Sobre el TERROR….



Terror
Definición:
miedo muy intenso.
Espanto, pavor.
Todo aquello que lo produce.

Terrorismo
Dominación por el terror.
Sucesión de actos de violencia
para infundir terror.

Terrorismo de Estado
El terrorismo de Estado consiste en la utilización de métodos ilegítimos por parte de un gobierno orientados a inducir el miedo o terror en la población civil para alcanzar sus objetivos o fomentar comportamientos que no se producirían por sí mismos. Dichas actuaciones se justifican por razón de Estado.

*****

En un principio la palabra “terrorismo” solía utilizarse con mucha frecuencia, para definir esa táctica de una forma de violencia que utilizaba la política de Estado: terrorismo de Estado. Terrorismo legal, podría decirse con más rigor. Claro que eso se puede ir tan fácil de las manos… que después se “inventó” una definición más precisa ya que en si misma esa palabra está cargada de ambigüedad, y en consecuencia, eso dificulta una definición nítida. Así que se extrapoló a “grupos terroristas”…

De los grupos terroristas que nacen del pueblo para reivindicar derechos, se ha escrito ya ríos de tinta… No seré yo ahora quien hable de un tema que desconozco casi por completo. Aunque si digo que algunas periodistas, sí, sí, mujeres, claro… que han dejado escrito sobre algunos aspectos del terrorismo, refiriéndose concretamente a las mujeres. Y de forma más específica refiriéndose a las dirigentes y militantes de ETA (hacen  un estudio sólo sobre las mujeres), dicen que “las hay alcohólicas, otras son putas, descerebradas, aunque algunas escritoras sublimes” (¡menos mal!)…Se dice que algunas son vulgares y otras elegantes. “Las hay ninfómanas (?), verdaderas psicópatas o simples comparsas de sus novios“. Como puede apreciarse nada imparciales en estos análisis sobre las mujeres de ETA.

Sabido es que en la actualidad ya nos hemos librado de ese terrible problema. Esperemos que sea para siempre.

Tengamos en cuenta, también, todas esas tácticas, heredadas de la dictadura franquista, para mantener el orden y erradicar el terrorismo que se han ido ejecutando por algunas autoridades. Sabemos de sobra que las leyes se pueden tomar por el rabo o por los cuernos. Tomar el rábano por las hojas, como dice el pueblo. Y tan cerca como han estado siempre, y no tan lejos de esos intensos interrogatorios improcedentes, cayendo en esos socorridos eufemismos con los que son bautizados: interrogatorios de tercer grado.
Y de todo esto se ha hecho un tótum revolútum que ha servido a los políticos para usarlo torticeramente en sus campañas; de unos y otros para manipular al pueblo. En todas las organizaciones mundiales, estructuras sociales, estamentos, sectas, organismos estatales, cualquier organismo, sea del tipo que sea, siempre hay una escala de organizaciones gregarias al servicio de esas cúpulas. A estas alturas, los políticos ya deberían  tener un criterio claro sobre la palabra “terrorismo” y demostrar su categoría política para olvidar el tema ETA usándolo ahora como arma arrojadiza.

Porque el pueblo quiere vivir en paz, y  no sentirse aterrorizado por los “Real decreto ley” que aprueba un gobierno que usa y abusa de su mayoría “absolutista“.Y aún con esa premisa tienen la desfachatez de  acusar al pueblo de que no es optimista. Cuando vemos a un hombre luchando en medio de una docena de policías, raramente se pretenderá que sea optimista; normalmente lo que hará es  defenderse para no ser herido.


miércoles, 9 de julio de 2014

La vida


Hay días en que parece que estalla la vida.

Al despertar, sin saber cómo ni por qué sentimos una súbita alegría. O como lo diría un escritor, un alborozo impetuoso… un despertar que trae consigo una excitación inexplicable. Como si algo dentro de nosotros hubiera florecido de pronto… ¡y todo parece tan sencillo!

…y me siento llena de luz, estoy como iluminada; es una luz que se extiende por toda la habitación… tocando con mis manos un alivio para todos mis males.


Y sin embargo….a la mañana siguiente…

otra realidad  con su cínica sonrisa nos golpea.. Cuando creíamos que nos levantaríamos silbando de alegría… impacientes por experimentar el mismo momento de entusiasmo… de pronto nos encontramos decepcionados. El pasaje gozoso anterior a muerto. Nada queda excepto una concha vacía, y seremos incapaces, hagamos lo que hagamos, de recordar qué es lo que nos hizo alcanzar aquel estado. Y entonces veremos, con más claridad real, que nada se puede hacer. Sucede, y ya está.

La vida está más allá de nuestro control, y eso no nos gusta demasiado. La vida puede dejarnos tirados en cualquier momento, y eso no nos gusta nada. Así que muchas de nuestras estructuras de pensamientos, palabras e historias están diseñadas para disfrazarla,  esa es la más incómoda de nuestras realidades. En rigor nunca podemos fabricar vida. Dejamos que la vida pase a través de nosotros y en cualquier caso cuando nos sentimos llenos de vida, es ella la que manda, es su gracia Y nosotros su herramienta. La vanidad podrá engañarnos para que creamos otra cosa, pero nunca fabricamos vida. No existe el estado de vida. No existe el estado de gracia. Sólo podemos esperar algunos momentos en que la vida nos complazca, y ni siquiera entonces sirve un esfuerzo de la voluntad.
La vida sigue y pasa ante nosotros, a veces nos mira de soslayo, e incluso nos hace un guiño; nos engaña haciéndonos creer que somos los dueños de nuestro destino… pero todo son espejismos como el que desea agua en el desierto.





lunes, 30 de junio de 2014

Un accidente


A veces el Tiempo desobedece las reglas que hemos inventado para él. El testigo de un accidente de tráfico experimenta el tiempo  de forma muy peculiar. Escucha el chirrido prolongado del frenazo y un grito interminable mientras que una bicicleta choca contra un automóvil. El ciclista sale volando por los aires y parece flotar y dar vueltas por encima del coche antes de atravesar el parabrisas, destrozándolo. El peatón se encuentra de pronto volviéndose lentamente para telefonear a una ambulancia. Las estridentes luces azules tardan siglos en llegar, pero finalmente el médico de urgencias diagnostica  que tanto el ciclista como el conductor están arañados aunque ilesos, y el peatón se da cuenta de que toda esta compleja coreografía a cámara lenta se ha completado en tan sólo unos segundos: el conductor y el ciclista ilesos, la ambulancia que llega, el parabrisas destrozado, el ciclista por los aires, una bicicleta que choca contra un automóvil, el chirrido del frenazo, el grito estrepitoso y el peatón llamando por teléfono.

Así esta mañana mis ojos atónitos han contemplado una secuencia en la que el tiempo ha quedado frenado, detenido. Un accidente en uno de esos momentos en los que algo raro le pasa al tiempo, mostrando anticipadamente lo que aún no ha sucedido… y nos hemos llenado de “algo” que no conocíamos del Tiempo, ese tramposo desconocido que si nos anticipamos a él nos cambia las reglas del juego.


domingo, 22 de junio de 2014

De un gallinero no sale un ave fénix


Ahora la noche es diferente para el rey.
Ahora la noche esconde y revela.
La noche encubre más y,  al mismo tiempo, se vuelve más peligrosa. Ahora la noche es una noche diferente. Y no sólo ha cambiado la noche, sino que también el balcón se ha trasformado en otro extraño. La noche es diferente para el rey porque las apuestas de la noche se han elevado repentinamente. Y ahora el balcón puede ser más protector, o más frustrante, o más tonto, quizás más importante y más trascendente… ahora el rey no sabe si tocarlo o rechazarlo; cómo inclinarse en él, o tal vez  sentarse y esconderse.(1)

En los ensayos del teatro se suele recordar un viejo adagio teatral, el cual dice que no puedes interpretar al rey: es la corte la que debe hacer ver que eres el rey. Si el rey no cree que la corte le ve como rey, entonces el actor tendrá que andar “haciendo” de rey.  Y si el actor no cree que la corte le ve como rey, entonces no será lo bastante libre para interpretar su papel. (2)

¿Y el papel de la reina consorte? Ahora hay mucho más en juego para la reina. Hay que saber si se ruboriza o no, si siente el viento frío en las mejillas, si el aire es más difícil de respirar. Ahora todo cambia para ella. Hasta en la intimidad de sus aposentos… quizás el rey quiera seguir viendo a una mujercita enfadada… o quizás a la chica inteligente de siempre, o, tal vez, a una reina de pasarela.

Si lo hacen bien ya no les permitirán jugar con los cambios. Ahora se verán moldeados por su espacio, igual que la costa es esculpida por el viento y por el mar. El acantilado no decide su forma, son los golpes del cincel del mar y del viento… naturaleza que va a su ritmo y te puede dejar tirado en la resaca…

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(1) En este pequeño fragmento de texto hay ocho noches… no es una oferta de hoteles, tampoco una cacofonía; es un ocho que si lo tumbamos representa a lo infinito. Porque también hay monarquías que parecen infinitas. Así que mejor no tumbar al ocho.

(2) Aquí aparece seis veces la palabra rey, que se puede traducir como “seis  Felipes” o… Felipe VI.

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Ahora un poco de circo para olvidar la tragedia: la casta-fauna.



lunes, 16 de junio de 2014

Los ojos de la máscara


Si nos ponemos una máscara. Si nos tapamos el rostro con una máscara, no es una paradoja que parezcamos otra persona. Porque la máscara nos aporta otra (Más) cara. Y seguimos siendo una persona, porque con máscara o sin ella somos nosotros mismos pero enmascarados. “Phersu” era el término etrusco para definir a un hombre enmascarado, la palabra evolucionó  entre los romanos a “persona”, que significa máscara. Finalmente, el término se convierte en person en inglés moderno. Es muy desconcertante que máscara, actor y persona puedan ser la misma palabra.

La persona enmascarada ve el mundo a través de los ojos de la máscara. Pero tanto para un actor como para un escritor, la máscara es algo excelente…
Para el actor puede destruir la timidez. Para el escritor, la máscara silencia la identidad personal. Es más, la máscara permite al escritor hacer cosas prohibidas: no será culpa del escritor, sino de la máscara…



domingo, 8 de junio de 2014

…un ruido de granos lleno de saco…


Hoy comienzo este post partiéndome de la risa.

Y si me da la risa es porque no es habitual en mi hablar de una persona de forma tan directa. Se trata de un seguidor de éste blog. Él podría habérmelo dicho de forma abierta, para que todos lo leyeran. Pero no. Ha preferido decírmelo “a la cara”. Y si ahora le estoy contestando, no es porque quiera eludirle. Ya le he contestado en privado. Pero su réplica ha sido aún más patética. Si él quiere, puede volver a la carga, en abierto. Por mi no hay problema.

Pero para que vea que no le guardo rencor, éste post es para él. Con el permiso de todos ustedes, porque de verdad que me apetece darle a este asunto otra vuelta de tuerca…


…un ruido de saco lleno de granos…

Zenón
El rey de la paradoja

Por sus argumentos dialécticos dirigidos precisamente contra la concepción dialéctica de la realidad y basados en la defensa de la demostración de lo absurdo, fingiendo aceptar los puntos de vista del sentido común sobre la realidad y multiplicidad de las cosas, destacó en argumentos contradictorios de una agudeza increíble sobre la lógica:

“Al caer al suelo un saco de granos no puede producir ruido alguno porque no lo produce cada uno de los granos al caer separadamente”
“no puede” producir ruido alguno
Porque “no” lo produce al caer uno a uno.

A los lógicos contemporáneos estas aseveraciones les daba mucho que pensar, como aquellos argumentos sobre la fragmentación del movimiento, el más famoso de los cuales; el de Aquiles y la tortuga.

Los griegos se interesaron en la discusión de las “aporías” (paradojas). En lógica destaca la llamada “del mentiroso” o “del cretense” (que no cretino). Su formulación correcta es: “En éste momento estoy mintiendo”. Formulación más correcta: “el comunicado p es falso”, donde p es el enunciado: “el comunicado p es falso”. La paradoja surge de que el enunciado se refería a sí mismo con la atribución de falsedad, autorreferencia que es característica de muchas paradojas denominadas “semánticas”, “lingüísticas”, para diferenciarlas de las matemáticas, sin que exista una diferencia clara entre ambos tipos. Las paradojas de autorreferencia preocuparon desde la antigüedad y la primera solución general fue dada por Tarski en 1936, con la distinción entre “lenguaje objeto” y “metalenguaje”: en un lenguaje convenientemente formalizado, la referencia a sus enunciados sólo es posible mediante un metalenguaje. Porque todas las paradojas, sobre todo las zenonianas, sólo pueden resolverse utilizando la noción de serie infinita del cálculo infinitesimal…

¡Cálculo infinitesimal!

Y…
… no tengo más que decir…¡Ah! sí, tan sólo una cosita más: Y es que me gusta escribir para mentes despejadas…


martes, 3 de junio de 2014

Modestia aparte


Seguramente que muchos de los que me leen a menudo, estarán pensando que cuando les hablo de mis amigos estoy interpretando un papel. Y, sinceramente, no pretendo hacer arte cuando les cuento las cosas. No es fácil escribir… o interpretar sobre lo que sea. Por eso hablar de actuación es complicado, ya que la expresión “hablar sobre” tiende a hacernos generalizar, y la generalización esconde la excepcionalidad de las cosas.

También a veces se me presenta un problema con el vocabulario. Y aflora a mis labios una sonrisa cuando escribo las palabras “contar” y “actuar”. Y es que si nos paramos a pensarlo bien esas son palabras que están muy devaluadas. Por ejemplo, a menudo decimos que la gente está actuando cuando queremos decir que mienten sobre sí misma. La palabra “actuar” se usa a menudo como sinónimo de “mentir”. Platón aseguraba que no había diferencia entre actuar y mentir, y a veces condenaba con rotundidad el teatro.

“La paradoja del comediante” de Diderot cuestiona cómo podemos hablar de la verdad en la interpretación, cuando su naturaleza misma es la mentira. Y sin embargo, aquí puedo contar las cosas más verdaderas dándoles ese barniz de misterio… porque misterio es la parte más intrínseca del lenguaje. En la tradición de la lógica-matemática y la filosofía de lenguaje se inserta el “Tractatus logico-philosophicus” de Ludwig Wittgenstein, cuya tesis fundamental es la estrecha vinculación entre el lenguaje y el mundo. Donde el autor señala «los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo». 

Así que aunque queramos decir la verdad, no podemos decirla cabalmente, porque nuestras palabras son herramientas torpes para expresar algo; esa verdad que quizás exista pero que no podemos definir con palabras. De hecho, cuanto más sentimos, más inútiles serán las palabras que encontremos para expresarnos. Lo más fácil será evitar los rodeos, los circunloquios dicho ya en la geometría del lenguaje. No soy una experta, pero aseguraría que “me dejo” entender. Mi intuición me dice que escribir con naturalidad y de forma entendible, eso, también es literatura.



lunes, 26 de mayo de 2014

El Miedo



Él quiere ser escritor. Ya ha escrito tres libros. Tiene además tres finales para su tercer libro. Y tiene miedo porque no sabe cual elegir de esos tres finales. Piensa que si acierta y elige el mejor final le llegará el éxito. Pero tiene miedo a equivocarse.

Anoche me dedicó una larga disertación sobre el Miedo. Porque él dice saber  qué es el Miedo. Porque no es la primera vez que se ha visto bloqueado por el Miedo…

Me hizo reír, ¡se puso tan filosófico! Comparó al Miedo con el Diablo.
Bueno, le dije, la buena noticia es que el Diablo no existe.
Ya, ya, cabeceó, y la mala noticia  es que por esa misma razón no podemos librarnos de él.
Ah, le rebatí, pues si el Diablo nos engaña y nos dice que está ahí sin estar… miéntele tú también al Miedo y dile que se ponga como se ponga, a ti te la suda.
Ja, ja,ja, ¡eres tremenda!

Después me acribilló con sus autopreguntas:
¿Fracasaré como escritor?
¿Seré juzgado como bueno o malo si al fin publico?
¿Pereceré humillado en el intento?
¿Me hundiré y ya no querré escribir nada?

¡Por Dios Bendito, se puso tan trágico! 
Bueno, bueno, pues si tanto te asusta el fracaso, quiero que recuerdes aquello que le dijo Cristo al Diablo en el desierto: “¡Apártate de mi Satanás!” O dicho de otra forma: “apártate de mi camino o ponte detrás de mi, que yo no te vea”.
Pues eso es lo malo, porque sí se presentara enteramente frente a nosotros y lo viéramos tal cual, quizás perdería todo su poder. Pero a pesar de todo nos da pánico que se plante frente a nosotros.
Bueno… ¿pues sabe lo que te digo? Que yo al menos ya estoy acostumbrada a los faroles del Diablo. Él se rige por amenazas de que, igual que la Gorgona, su mera visión nos destruirá. Pero no, si lo viéramos completo, es él el que sería destruido. Nunca podemos librarnos del Miedo, pero sí podemos no mirarlo a la cara.
¡Alto, alto, alto! Me estás hablando del Miedo, amiga mía, como si fuera algo que sabes dominar sin paliativos. Creo que estarás de acuerdo conmigo de que todo esto son simples palabras. Porque en realidad tú sabes como yo que hay sentimientos y sensaciones que están por encima de nosotros.
Pues por eso te lo digo… porque a veces nos sentimos tan confusos que nos noqueamos a nosotros mismos. Piénsalo. Publicar no es tan importante… eso lo puede hacer cualquiera. Sobre todo los que no tienen talento. Y si eres famoso te compras un negro y listo.
Ya, pero no se trata de eso. Es la gozada de ver un libro tuyo ¡¡Tuyo!! ¿comprendes lo que te digo?
Que sí, hombre, que te entiendo… y si te haces editor de tu obra… lo de menos son las ganancias económicas… Pero sigo pensando que publicar no es tan importante ¡Tantos genios hay en la historia que jamás saborearon el éxito…!
Sí, pero ya sabes lo que se dice; que un escritor lo es de verdad cuando publican sus libros y le pagan por ello…
Que sí, que sí, y ponte a morirte de hambre con eso que te pagan. Eso de vivir de lo que escribes es una leyenda urbana. Salvo contadas excepciones, como no curres en otras cosas vas listo.

En este punto mi amigo se atusó el pelo y cabizbajo me preguntó:
¿Tienes una aspirina?

lunes, 19 de mayo de 2014

En busca de la felicidad…


La felicidad, según algunos ilustres pensadores, es una actitud no un estado. Y yo creo que voy en esa onda. Porque creo que la felicidad es… limpiar las persianas mientras escuchamos un aria, o pasar una hora agradable ordenando los armarios; poniendo lo de abajo arriba porque ha cambiado de estación el tiempo. Es pensar en que lo pasaremos bien al atardecer hablando con los amigos. La felicidad se encuentra en el momento; en ese minuto a minuto, no en la lejana promesa de algún día cuando…

¡Qué afortunados seríamos si nos enamoráramos de la vida que vivimos! Si fuésemos capaces de verla y atraparla en el momento en que pase como un globo impulsado por el viento. Si fuésemos capaces de ver todos esos momentos mientras caminamos de regreso a casa, quizás con la cabeza llena de problemas… pero con la capacidad de hacer una abstracción, y notar cómo tiñe el sol de fuego las ventanas de la ciudad, o escuchar los gritos de los chiquillos que juegan ya cerca del atardecer. Y sentir cómo se levanta el ánimo sólo por haber prestado atención a esa pequeñas cosas.

La felicidad es como una visita, como esa tía extravagante y jovial que se presenta cuando menos la esperamos y nos trae regalos inesperados… y desaparece dejando en el aire un olor a gardenias. No podemos ordenarle que venga. Lo más que nos es dado hacer es disfrutar de ella cada vez que se le antoja venir. Tampoco está en nuestra mano obligar a la felicidad a presentarse, pero sí podemos aprender a estar conscientes de ella cuando lo hace.



lunes, 12 de mayo de 2014

Gato


Me gustas tú, “mi” gato, animal doméstico, pero no domesticado. Me gustas porque conservas tu independencia íntima y jamás te sometes a nadie. Vives junto a mi, pero no estás a mi servicio. No me  toleras como ama, simplemente tienes una anfitriona de la cual te digna recibir manutención y alojamiento… Tu incorporación a la familia humana es parcial y muy relativa, nada que ver, desde luego,  con el nivel de cohabitación conseguido con un perro, animal totalmente identificado con su dueño. La verdad es que tú, gato, has sabido interponer, respecto de los seres humanos, una distancia insalvable, regulable según tu voluntad.

¿Te imaginas a alguien que quiera ponerte un bozal? Ni siquiera tolerarías una correa al cuello: no es cuestión de comodidad física, sino de dignidad moral. Inexplicablemente unas veces te muestra atento, incluso risueño y dulce; otras veces huraño, desdeñoso y huidizo. Te marchas cuando te da la gana y sin dar explicaciones… Pero lo más notable es que, mientras sigues ahí, aunque estés a tan sólo un metro de distancia… aunque estés en mis brazos, permaneces extrañamente ausente. ¿Qué hay detrás de tu enigmática mirada, gato? ¿Ese es un misterio que nunca me vas a contar...?



lunes, 5 de mayo de 2014

¡Oh, aquellos griegos..!



¿Es cierto que Dios nuestro Señor está en todas partes?-preguntaba una niña pequeña a su madre-, porque a mi eso me parece indecente.

¡Buena lección para los filósofos! Deberían respetar más el pudor con el que la naturaleza se oculta tras enigmas e incertidumbres abigarradas. ¿No será la verdad una mujer cuya razón de ser consiste en no dejar ver sus razones? ¿Sería Baubo su nombre, por decirlo en griego?…¡Oh, aquellos griegos! Sabían lo que es vivir: lo cual exige quedarse valientemente en la superficie, en la epidermis; la adoración de la apariencia, la creencia en las formas, en los sonidos, en las palabras, ¡en todo el Olimpo de la apariencia!


“Aquellos griegos eran superficiales…¡ por profundidad !  ¿Y no volveremos precisamente a eso, nosotros, los espíritus audaces, que hemos escalado la cumbre más elevada y peligrosa del pensamiento contemporáneo, y que, desde arriba, hemos inspeccionado el horizonte, habiendo mirado hacia abajo desde esa altura? ¿No somos en eso… griegos? ¿Adoradores de formas, de sonidos, de palabras, y,  por consiguiente… artistas?”

Nietzsche. (El griego)

lunes, 28 de abril de 2014

Ascesis…


Conoce primero la verdad y luego podrás distorsionar cuanto te plazca.
Mark Twain

“Para venir a gustarlo todo, no quieras tener gusto en nada”. De verdades como la que encierra esta paradoja de S. Juan de la Cruz, casi todos hacen hoy mangas y capirotes, pero en nuestra incapacidad de ir más allá del placer y de las apariencias, y así, confundiendo la felicidad con la satisfacción, todo se nos vuelve hastío y náusea.

La práctica de la ascésis enciende en el interior del hombre una extraña luz que detecta el verdadero signo que cada tendencia y movimiento humano lleva. De ese modo, el asceta distingue dónde el engaño en sus propios actos y propósitos discierne entre cansancio y pereza, entre prudencia y cobardía, entre hambre y gula, entre la verdadera necesidad y el capricho, entre las excusas para ser razonable y los motivos para ser generoso…



lunes, 21 de abril de 2014

Ni puedo ajustarme a un modelo, ni ser modelo de nadie, pero puedo, eso sí, formar mi propia vida a mi manera


Conservar la alegría por la vida

A pesar de los golpes de la vida, el rasgo más destacable de la vida de Lou Andreas-Salomé, es que fue una persona con una fuerza vital que era contagiosa. Nunca, o muy raramente, expresó remordimientos. Superaba los contratiempos, incluso cuando su salud se vio afectada obligándola a ser hospitalizada varias veces

Más difícil todavía, hizo feliz a muchos hombres famosos por su pesimismo, y eso a veces, ni tan siquiera besarlos. Nietzsche, por ejemplo, quien mantuvo una breve  relación con ella confesó: “El sueño más maravilloso de mi vida se lo debo a usted”. Se ha escrito mucho sobre el poder  de fascinación de Lou. Tal vez radique en esa formidable persuasión que tenía de hacerles olvidar el pesimismo.

Su vida estuvo marcada por una curiosidad absoluta. Fue una experta en filosofía, arte y religión, tanto oriental como occidental. Se estudió a sí misma e investigó la figura de la mujer en su época, ofreciendo con ello, a través de su obra, una aportación muy original de los valores culturales en los que estaba inmersa la intelectualidad europea.

Lou fue siempre objeto de ataques, tanto por su condición de mujer liberada como por sus antepasados judíos. Se le reprochaba, además, haber rechazado a Nietzsche, el filósofo alemán más importante de su época. El mismo Freud escribió a Lou: “A menudo me irritaba cuando oía mencionar sus relaciones con Nietzsche en un sentido manifiestamente hostil hacia usted. ¿Acaso no va a defenderse, por fin, de la manera más digna?”. Nunca lo hizo, pero al no hacerlo, tal vez se defendió justamente de la manera más digna.

Lou nació el mismo día que Rusia abolió oficialmente la esclavitud:  el 16 de febrero de 1861. Bajo tan flamante signo del destino, Lou se enfrentó a su ambiente familiar tanto como al social, y no cejó nunca de luchar por su propia identidad. Estudió en la Universidad de Zúrich (Suiza), una de las primeras que comenzó a admitir mujeres. Estuvo en contacto con los protagonistas de la vanguardia artística e intelectual del momento. Escribió críticas teatrales, novelas y ensayos y sus ideas causaron conmoción entre sus contemporáneos. Como un arma de doble filo, el gran drama de Lou era el gran poder de seducción que ejerció sobre hombres ilustres de su época. A consecuencia de ese poder, la vida amorosa ha eclipsado a la persona y su obra.